ES DIFICIL VIVIR SIN PREJUICIOS

Una de las actitudes del ser humano muy frecuentes y difíciles de modificar, es el prejuicio espontaneo; vivir sin las adherencias de los prejuicios es una batalla tan larga y resistente como el hábito del fumador. Pero hombre, quién y acaso, no tiene prejuicios?

El prejuicio es uno de los tantos estereotipos del caracter humano. Y por lo general, no nos damos cuenta de lo profúndamente enraizados que están los prejuicios en nuestras mentes, en nuestras reacciones, y en nuestras emociones.

Los prejuicios son aquellas animadversiones que nos brotan de algún lugar de nuestros adentros contra ciertas características o manifestaciones de otras personas, y ante quienes nos sentimos compulsádamente mejores, algo asi como endiosados; en ciertos asuntos precisamente de controversia social, como son: la etnia, la religión, la política, la sexualidad, el machismo, los extranjeros, los estilos de vida, las posiciones socioeconomicas, el profesionalismo, el trabajo, el deporte, la cultura.

Lo concreto es que en nuestras reacciones internas, enclaustradas o declaradas, se revela nuestra censura contra lo que creemos que es negativo para nosotros y para los demás.

Los prejuicios nos dominan, no hay duda, y son casi imposibles de alejarlos, por su fuerte enraizamiento en nuestras vidas, y además porque han destruido los mecanismos de la sana e ingenua apreciación de las vivencias sociales.

Las formas como se manifiestan los prejuicios, esa, es realmente la problemática de nuestro ser, porque son expresiones muchas veces de hostilidad, de segregación, de persecucion, de odio, de amarguras, de violencia, de ausencia de compasión, de falta de afecto y respeto, y muchas veces también de criminalidad.

Los prejuicios hacen perder toda paz y armonia en las personas, y crean falta de seguridad y estabilidad emocional; los prejuicios son una expresion contraria al amor.

Es con el amor de prójimo como se pueden combatir los prejuicios, el cambiar de actitud, dejar de prejuzgar con ligereza, porque esto daña verdadéramente nuestro caracter y a quienes nos rodean cercanamente.

El amor social no podría estar en aquellas almas cargadas y alimentadas de prejuicios. Cuando pensamos, "Yo soy bueno, yo me amo, pero ese, no me cae bien, porque es asi y asa".

Es absurdo creer que Dios sea parte de un componente negativo, no lo podría ser en definitiva, porque aún cuando tenemos ciertas conductas no virtuosas, poco después sentimos dolor de corazón, reflexionamos y tratamos de enmendar conductas.

Esta secuencia es lo normal dentro de las caídas y levantadas que tenemos los humanos en el curso de nuestras vidas; la voz de la conciencia recta estará nuevamente redargúyendo y consolándonos; pero en la vida del prejuicioso crónico, no sucede esta franca reapertura y llamado al reconocimiento y enmienda de actitudes, porque la percepción sobre el error esta obstruída por la superficial y egoista apreciación que tenemos de las cosas.

Ahi tenemos dentro de los estereotipos de prejuicios, el prejuicio a las suegras, a los cuñados, algunas clases de celos, el religioso, la virginidad, el poder del dinero, el de genero sexual, poder del status social, el autoestima, etc .

Pero quién es mas prejuicioso, el hombre o la mujer?, los mayores o los jóvenes?, esas disyuntivas, serán también materia de cerrada disensión y levantamiento de prejuicios, y en lo cual, conviene evitar discrepancias.

Pero el prejuicio, lo podemos combatir con el prejuicio de no ser prejuiciosos ni de ser vistos como prejuiciadores. Sera esto posible?

El Señor nos bendiga.