LAS EMOCIONES Y LA VIDA ESPIRITUAL

El año nuevo, 31 de diciembre y el 1 de Enero, son tiempo de transición cronológica; tiempo del afloramiento de las supersticiones, de las dudas y temores, de las creencias agoreras mezcladas de la religiosidad pagana e idolátrica. Pero ese es lo que le gusta al mundillo precario de reales valores.

En visperas del llamado año nuevo, se ve que la gente se angustia, va y viene aprisa, porque es año nuevo; hay obvias expectativas, deseos de un mejor año, esperanzas, promesas de propósitos.

Brindis, bailes, celebraciones, borracheras, diversión para muchos; viajes, cambios de status, logros de metas para otros; aunque los cambios reales no se dan de un dia para otro; pero es tiempo en que todos se hacen buenitos deseando lo mejor al prójimo, mientras el resto del año lo aborrezcan.

Es tiempo de la fantasía, de la ilusión de que todo es diferente en los pensamientos. Porque en la realidad, los cambios sustanciales de la vida y de las sociedades, no se producen en 24 horas.

Así como en el resto del mundo, ésta es una de las ocasiones que hace a todos por igual, como cuando llegamos al mundo, sin nada, o como cuando tenemos ese trascedental encuentro con la muerte, nos vamos sin nada también, en búsqueda de un más allá de esperanzas.

Porque los humanos, todos y de cualquier condicion social, hacen dos cosas todos por igual: nacer y morir. Contra tales cosas, no hay opcion de modificarlas, todos son iguales bajo esas circunstancias diseñadas por Dios.

La vida emocional se mueve oscilante entre levantadas y caidas, es dificil hallar un ser humano que tenga una vida emocional simétrica, estable, en donde la paz, el gozo, y la armonía, sean una característica determinante todo el año, continua, permanente, sincrónica, armónica.

La gente experimenta grandes modificaciones del humor; que van desde excitaciones hasta depresiónes, de silencios a gritos, de quietud a violencias, de gozos a tristezas, de armonías a caos; dependiendo tambien de los temperamentos y de los caracteres.

Qué es lo que origina estos cambios emocionales en los humanos?, tal vez un pequeño evento, una circunstancia, un negocio, una palabra desentendida, un trabajo, un desencanto, una bancarrota sentimental, son muchas las situaciones que hacen flaquear los temperamentos.

Que quiebran los mecanismos de control sobre estas cargas afectivas, los que no funcionan a veces, como que están mas allá de nuestras fuerzas del manejo y el control.

De hecho, la vida emocional y mental son diferentes de la vida espiritual. La vida espiritual es la presencia de una auténtica armonia, de una genuina paz en nosotros, de un amor de prójimo, de un dar todo a cambio de nada, de ese algo supremo que llena nuestra existencia, que la administra, la edifica y controla cada dia.

Lo que sentimos o pensamos no es necesariamente lo que somos en espiritu y en verdad, y nuestro humor es muchas veces la actitud de reacción frente a las emociones de la vida y los problemas del entorno.

Se dice que del espiritu son las cosas virtuosas, y ésto podemos reconocerlo, porque las cosas del sano discernimiento tienen disciplina y traen sosiego al alma.

Las emociones negativas traen desasosiego, ira, envidias, celos, egoismo, insensibilidad, dureza, temores, intolerancia, y toda clase de oscuras pasiones, e infracciones en la sana conducta humana.

La vida espiritual genuina se cultiva paso a paso, y a diferencia de la vida emocional no regresiona, porque el sano razonamiento, el sabio libre albedrío está presente en ella; dirigiéndola y ministrándola, sin alterar la voluntad de la persona, con madurez emocional, con perfección espiritual, aunque ello, es un sueño ciertamente.

Las sanas lecturas que edifican el alma y la mente, la comunicación con virtuosas personas, los buenos y edificantes testimonios de vida, y la práctica de una auténtica vida virtuosa aseguran una rica vida espiritual de aprendizaje, y una estable y controlable vida emocional.

No es necesario esperar este último dia del año para pensar en hacer cambios importantes en lo que somos o en lo que hacemos; cualquier dia bueno lo puede ser, en el marco de la voluntad de nuestras decisiones y libre albedrío.

Año nuevo, vida nueva, dice el adagio hipotético de la vida, y de cualquier modo, en donde estemos, en lo que hagamos, en lo que sintamos, en lo que seamos, en lo que vivamos. Año nuevo, vida nueva la gente se desea una vez al año.

Vemos en (Eclesiastes 3:1) Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; 4 tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; 5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. 9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?

Paz, amor, y salud, no solo en un fin o comienzo de año debemos desearnos; sino ofrecerlo para cada dia de nuestra convivencia con el projimo a traves del fruto de nuestras vidas.

El Señor nos bendiga