JUZGANDO O DISCERNIENDO...?

Los seres humanos tenemos por lo comun una aguda tendencia a la liviana emision de pensamientos, juicios y expresiones acerca de la conducta de otras personas. La sociedad se caracteriza por ser muy rapida para la censura, y muy lerda para el perdon.

La palabra de Dios nos ilustra en el libro de (Stg 4:11,12) "Hermanos, no murmureis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tu juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tu quien eres para que juzgues a otro?".

En algunas sociedades la practica del juzgar los actos y la mentalidad ajena es mas intensa, y esta iniciativa es independiente del status economico y social de los acusadores; porque tanto al que tiene mucho, como al que puede disponer de poco, les agrada censurar. Culto o ignorante, a ambos por igual les place murmurar de la actitud ajena.

El juzgar se asocia al cuento, al comadreo, a la habladuria, al rumor, a la intriga, a la mentira, y al pleito en muchos casos; pero se asocia ademas a la hipocrecia, al fingimiento, a la astucia; asi como a la falta de integridad, de rectitud; a la practica de la injusticia, y al egoismo.

En el libro de (Lc 6:41,42) nuevamente el Senor ensena, "Por que miras la paja que esta en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que esta en tu propio ojo?, O como puedes decir a tu hermano. Hermano, dejame sacar la paja que esta en tu ojo, no mirando tu la viga que esta en el ojo tuyo? Hipocrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces veras bien para sacar la paja que esta en el ojo de tu hermano".

Que significa juzgar? Juzgar quiere decir calificar, arbitrar, dictaminar; sentenciar conductas, hechos, pensamientos, y escenarios ajenos, con proposito positivo o negativo. Por lo general, no existe el autojuzgamiento, y en ello deviene tambien la ausencia de un autocontrol y empatia, que evite caer en excesos de calificar ominosamente a los demas.

El juzgar implica tres elementos, el identificar, el sopesar, y el sentenciar; en otras palabras, primero percibo, luego aprecio o estimo, y luego emito un fallo o veredicto.

Muchas veces al proceso de juzgamiento se añade la participacion, el comentario, y el esparcir o diseminar la cosa juzgada. Con el compromiso de desacreditar y dañar la imagen de las personas.

Porque muy raras veces la gente juzga para enaltecer y elogiar las actitudes de los demás; hasta en ello se encuentra el egoismo de la naturaleza humana de ser selectiva para encontrar y resaltar los errores y faltas del projimo.

Las comunidades cristianas no escapan a este apresuramiento de juzgar las acciones ajenas; tanto asi, que algunos ministros de la palabra utilizan subrepticiamente la censura, o en otros casos usan los versiculos para atacar a la feligresía como si fuera ésta el instrumento o látigo de castigo, amedrentándolos con la Biblia, o tratando de introducirse autoritariamente en los asuntos personales de los fieles.

Que es lo que juzga la gente? Por lo general, los criticones juzgan las actitudes, la compostura o conducta; tambien las capacidades, los errores, los defectos, lo que se dijo y lo que se omitio; los vicios o malos hábitos, y que algunos modernamente lo suavizan con el apelativo de adicciones o disfunciones. Y para exceso, a veces hasta las virtudes son juzgadas.

Algunos hablan del mal juzgar, como una manera negativa de juzgar; otros hablan del prejuzgar, como una forma de anticiparse a los acontecimientos, sea con o sin razon.

Cuando la Biblia habla del no juzgar, se esta refiriendo a la condena de los errores ajenos, a la maledicencia para censurar a los demas; a la critica insana y destructiva de las personas.

Otra cosa es revelar y rechazar los actos indebidos o equivocados, que atentan contra las buenas costumbres, la seguridad, el orden, la diligencia, y los valores.

Ciertamente, es dificil evitar percibir o notar ciertas conductas ajenas a la integridad de los individuos; pareciera como que los criticones hubieran entrenado sus capacidades perceptivas y analiticas a manera de auditores o fiscalizadores, y que siempre tuvieran que estar detectando anomalias, aunque no siempre tratando de corregir o ayudar a enderezar, más bien que para dañar al prójimo.

En otras palabras, el sano juicio o razón nos dice qué es lo que está correcto o no, con referencia a nuestros patrones de conducta; asi nuestro mecanismo discriminador y de análisis formula de inmediato la emisión de juicios.

Tenemos realmente derecho a juzgar y murmurar? Veamos (1 Cor 4:4) "Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor". Luego en (2 Tim 4:1) "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino".

No cabe duda, el Rey de reyes es el que acusa, juzga y da veredicto sobre la conducta errada o correcta de los humanos. Es potestad de él, porque él es el creador de todo, todo es suyo, y El es omnisciente, todo poderoso, santo, misericordioso y justo.

Sin embargo, no dudemos o neguemos que Dios hizo al hombre inteligente, y el desea que éste utilice sus facultades correctamente. El hombre tiene aprehension y valoracion de las cosas, tiene memoria, es observador, tiene libre albedrio, voluntad y decisión.

Estas son facultades de nuestra naturaleza, y dada la condicion de ella, sus juicios pueden torcer, distorcionar, o exagerar las cosas; podemos valorar o apreciar con criterio de la carne o con criterio del Espíritu. La reflexión es una actitud humana, pero hay que educarla para que no se desvie.

Dios nos ha dado tambien facultades del Espíritu, dones del Espiritu Santo, y fruto del Espiritu Santo. Nos recuerda la palabra en (Jn 8:15) "Vosotros juzgais segun la carne, yo no juzgo a nadie".

Y nos ensena en (Jn 7:24) "No juzgueis segun la apariencia, sino juzgad en justo juicio". Es decir, la mente y sus facultades hay que usarlas correctamente, con sano corazon y limpio discernimiento de las cosas de la vida.

Debemos aceptar y quedarnos callados ante el error ajeno?

Veamos en (1 Tes 5:21) "Examinadlo todo, retened lo bueno ", y añade en (Zac 7:9) "Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano".

Dios desea que seamos justos, que usemos con integridad una informacion, dentro de la configuración en que se mueven las cosas, y luego tomar decisiones compasivas para una eficaz edificación de nuestras vidas.

En (Job 31:7) encontramos esta hermosa reflexión : "Si mis pasos se apartaron del camino. Si mi corazon se fue tras mis ojos, si algo se pego a mis manos, siembre yo, y otro coma, y sea arrancada mi siembra".

Hay que ser justos en saber apreciar con verdad, los hechos y las circunstancias. Debemos ver y valorar en nuestro projimo sus buenas cualidades; claro esta, es imposible dejar de percibir u observar los errores de los demas, y quien no los tiene? Quien es perfecto y sin errores?

Toca solamente a Dios juzgar y pesar las almas; a nosotros observar, examinar, analizar, y tener debido tino de no envenenarnos con apreciaciones y juicios que no nos competen, no seamos intrusos e indiscretos de la vida ajena.

Aunque, cuando haya que decir la verdad y defender lo justo, habrá que hacerlo con entrega, no siendo encubridores del error y del desliz. Ahora sabemos que el juicio a los demás es un bumerang; asi como lavamos nuestras almas en Cristo, tambien las mentes hay que desintoxicarlas en la Biblia.

La mente hay que cultivarla y mantenerla siempre en actitud positiva. Reflexionemos con (1 Cor 14:20) "......sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar".

Pidiendo al Espiritu Santo que gobierne nuestras vidas, que nos de virtud en nuestros sentidos de percepción, y justicia en nuestras deliberaciones, que edifique nuestra mente y alma, para que algun dia compartamos la gloria de Jesucristo.

El Señor nos bendiga