EL AMOR HUMANO REFLEJA EL AMOR DE DIOS

El amor de Dios por nosotros es por siempre, ello existio antes de que vinieramos al mundo y seguira existiendo por siempre jamas; este es el amor eterno en el cual somos adoptados como hijos espirituales.

Este amor de Dios nos permite vivir una vida espiritual plena en Dios, y amar a nuestros padres, parientes, y amistades, incluso al projimo que no es cercano a nosotros, aunque el amor humano no es perfecto, y eso esta demostrado.

Claro que no todos tienen ese amor de Dios en sus vidas, a pesar de que Dios los ama, el amor humano es diferente, y cuando una persona no tiene paz y armonia en su vida, no puede amar a otros, hay otros sentimientos que estan sustituyendo a ese amor de Dios que el quiere poner dentro de nosotros.

Esos sentimientos negativos pueden ser odios, rencores, amarguras, envidias, celos, egoismo, viejos resentimientos, vanidades, pasiones, y maldades diversas.

El amor de Dios no puede habitar en donde es rechazado, o en donde se anidan sentimientos y conductas negativas; aun cuando el amor de Dios tiene reflejos y refracciones en el alma humana, y por ello algunas veces un corazon duro puede tener "momentos" de irradiar ese amor de Dios, es la misericordia de Dios, y la reaccion del alma que reconoce en el fondo de su ser la majestad de Dios queriendo ayudarle.

De una misma fuente no puede brotar agua limpia y agua sucia; parchar tela nueva sobre tela vieja, no es conveniente, termina rompiéndola; reemplazar partes nuevas, y dejar las viejas, malogra la máquina, porque las nuevas exigen más rendimiento.

El amor humano por sus imperfecciones, tiene ciertas características, es condicional, temporal, influenciable, se gasta, es resentido, es incompleto, es condicionado, es sustituible; el amor humano tiene que aprender del amor perfecto de Dios, para hacerlo suyo y tener la capacidad de poderlo ofrecer a los demas.

El amor humano asi, debiera ser el reflejo del amor de Dios, pero en una vida que esta vacia de amor, caridad, y fe, no puede habitar el amor de Dios. Aun cuando de esa boca ademas de otras cosas, se mencione o salga el nombre de Dios, los frutos o actos, dejaran reconocer el fondo de esa alma atormentada por las pasiones del mundo, y que no estaran en armonia con la voluntad de Dios.

La conducta humana es el reflejo y la refraccion de los sentimientos humanos, y permite conocer si esa alma tiene comunion verdadera con Dios en su intimidad.

Nuestro amor a Dios, y la presencia de Dios en nosotros, aparece visiblemente en nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, y eso no se puede esconder jamas.

Sin embargo, por mas que disfrazemos o hablemos, el amor humano reflejara siempre en lo que somos y hacemos; y si acaso, este esta siendo alimentado por la presencia del Espiritu de Dios.

Porque, y finalmente, somos lo que hablamos, somos lo que comemos, somos lo que sentimos, somos lo que pensamos, y somos lo que hacemos. Y en lo que demostramos que somos, demostramos tambien si el amor de Dios vive o no en nosotros.

"Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve. El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". (1 Co 13:3-7)